Baza-Caparacena

inversión responsable

Baza-Caparacena: El poder del diálogo y la escucha para transformar el territorio

El diálogo es mucho más que una forma de comunicarse, pues puede convertirse en una herramienta para transformar el territorio. En Granada, escuchar a los pueblos ha permitido diseñar proyectos sostenibles que fortalecen la vida local, impulsan la transición ecológica y refuerzan el futuro compartido de sus habitantes.

Las grandes transformaciones parecen requerir palabras solemnes como «transición» «infraestructura» o «desarrollo». Sin embargo, basta una mucho más sencilla y quizá la más importante que es «diálogo», el cual puede generar un impacto verdaderamente profundo. Porque ningún gran cambio puede sostenerse si no nace de una conversación honesta y transparente. Esa es la filosofía que guía el trabajo de Red Eléctrica, que ha hecho del diálogo con los municipios una pieza esencial de su forma de trabajar con el propósito de que la transición hacia un modelo más sostenible también sea territorial, justa e inclusiva, y que cada proyecto se construya junto a quienes viven en el entorno. «De los aproximadamente 8.100 municipios que hay en España, Red Eléctrica tiene presencia en más de 3.000», recuerda Ignacio Valdés, técnico de Innovación Social de Redeia. «Para nosotros, conocer las necesidades que tienen los territorios e intentar desarrollar con ellos proyectos que les aporten valor es fundamental» afirma Valdés. Estos municipios, en muchos casos pequeños y con recursos limitados, enfrentan desafíos que van mucho más allá de la energía, como la despoblación, el envejecimiento o la falta de conectividad. Por eso, Red Eléctrica no llega solo para informar, sino también y, sobre todo, para escuchar y acompañar. «Lo que hacemos tiene un impacto importante. Los vecinos ven nuestras infraestructuras, como las líneas o las subestaciones, y es fundamental explicar por qué se construyen y qué beneficios aportan, no solo a su municipio, sino a la sociedad en su conjunto», afirma Jorge Jiménez, delegado regional de Redeia en Andalucía.

Ignacio Valdés
Técnico de Innovación Social de Redeia
Ignacio Valdés: «Para nosotros, conocer las necesidades que tienen los territorios e intentar desarrollar con ellos proyectos que les aporten valor es fundamental»

La voz de los pueblos

En el corazón de Granada, entre colinas rojizas y campos de olivos, discurre la línea de 400 kV entre Baza y Caparacena, una infraestructura que ha marcado un antes y un después para Andalucía. Más allá de su valor técnico, este proyecto es un ejemplo de cómo la escucha, el diálogo y el consenso pueden convertirse en herramientas poderosas para impulsar la transición ecológica desde lo local. A lo largo de sus 100 kilómetros de trazado, la línea atraviesa 15 municipios, entre ellos Guadahortuña, Domingo Pérez de Granada, Colomera, Piñar, Pedro Martínez, Moclín, Iznalloz, Villanueva de las Torres, Alamedilla, Deifontes, Dehesas de Guadix, Cortes de Baza, Cuevas del Campo, Benamaurel y Atarfe. En todos ellos, Red Eléctrica ha trabajado mano a mano con los ayuntamientos para desarrollar proyectos voluntarios que mejoran la vida cotidiana de sus habitantes. «El proceso de diálogo es fundamental», explica Jiménez, que ha recorrido pueblo a pueblo este tramo de Andalucía oriental. «En esas conversaciones, los ayuntamientos nos trasladan sus inquietudes y necesidades. Así conseguimos acercar posturas y construir infraestructuras que también sean aceptadas y valoradas por el territorio», concluye. El resultado de esa escucha activa son iniciativas diversas y concretas con proyectos de eficiencia energética y autoconsumo en edificios públicos, mejoras en conectividad digital mediante fibra óptica y programas de uso responsable y sostenible del agua. Actuaciones que, además de reducir consumos y emisiones, han contribuido a generar ahorros para las arcas municipales y a dinamizar el tejido social y económico de la zona.

Jorge Jiménez
Delegado regional de Redeia en Andalucía
Jorge Jiménez: «En esas conversaciones conseguimos acercar posturas y construir infraestructuras que también sean aceptadas y valoradas por el territorio»

Durante años, esta parte de Andalucía fue conocida como el «desierto eléctrico de España». La falta de suministro limitaba el desarrollo económico y la llegada de nuevas inversiones. Hoy, esa realidad empieza a transformarse gracias a una manera diferente de entender el progreso como es escuchar primero para construir después. «Es importante acercarse al pueblo con honestidad y con voluntad de entender», comenta Jiménez. En este proceso, cada municipio ha aportado su visión, sus urgencias y sus ideas. Y de esa conversación colectiva han nacido soluciones sostenibles que no solo responden a las necesidades presentes, sino que refuerzan el futuro del territorio.

El resultado de la escucha

En Pedro Martínez, un pequeño municipio de la comarca de Guadix, el alcalde Juan Antonio Fernández Vaca lo resume con sencillez: «Lo que más valoro del proyecto es el asesoramiento. Si lo hubiéramos tenido que hacer solos, no lo habríamos logrado». Lo curioso es que en la primera conversación entre el Ayuntamiento y Red Eléctrica, la petición del alcalde no tenía nada que ver con la energía: quería un cine en el pueblo. De aquellas reuniones, marcadas por la escucha y el intercambio de ideas, surgió algo un poco distinto como es la creación de una huerta solar municipal con 180 placas solares fotovoltaicas para autoconsumo del bombeo del pozo de abastecimiento de agua para todos los vecinos. El proyecto ha generado un ahorro tan significativo que el consistorio ha podido destinar esos recursos a otras necesidades locales, entre ellas, al deseado cine. «Ahora tenemos un ahorro importante, y con ese remanente, estamos arreglando parques y jardines, cosas que la gente ve y disfruta», afirma el alcalde. Lo que empezó como una necesidad concreta se transformó en un proyecto que impulsa el autoconsumo energético y devuelve vida a los espacios públicos.

En Villanueva de las Torres, otro de los municipios por donde pasa la interconexión Baza-Caparacena, el cambio se nota al caer la noche, gracias a un proyecto de alumbrado solar eficiente. Se ha instalado iluminación solar led en el límite urbano-rural, cerca de las casas cuevas, que en su gran parte carecía de alumbrado público, mejorando la calidad de vida y la seguridad de los vecinos de 24 viviendas. Julia Ruiz, una vecina de toda la vida del municipio, lo resume con palabras sencillas: «Antes estábamos a oscuras. Venían los que tienen cuevas aquí y tenían que traer linterna. Ahora vas sin miedo, ves por dónde pisas… Estoy muy feliz y ya no me voy de aquí». Valdés, técnico de Innovación Social de Redeia, recuerda bien aquellas primeras conversaciones: «El alcalde de Villanueva ya tenía la transición energética en su ADN. Cuando nos contó sus necesidades, vimos la oportunidad de colaborar con un proyecto que combinara ahorro, seguridad y sostenibilidad. Hoy el pueblo brilla, literalmente, y con él el ánimo de la gente», afirma con orgullo. «La iluminación ha cambiado el barrio. Hemos ganado en seguridad y la gente está muy contenta», comenta Julia.

Julia Ruiz
Vecina de Villanueva de las Torres
Julia Ruiz: «La iluminación ha cambiado el barrio. Hemos ganado en seguridad y la gente está muy contenta»

Estos proyectos basados en la transición energética ofrecen oportunidades reales a los municipios, pues mejoran la gestión local, generan ahorro y riqueza para el territorio y, sobre todo, dejan beneficios que perdurarán durante toda la vida útil de las instalaciones. En localidades como Colomera se ha rehabilitado el hogar del pensionista con criterios de eficiencia energética; en Piñar, se ha renovado la iluminación del castillo, declarado Bien de Interés Cultural; y en Moclín, se han instalado paneles solares para autoconsumo en el colegio público rural de Puerto Lope. «Para mí, lo más enriquecedor es el trato con las personas. Conocer sus circunstancias, sus preocupaciones y ver cómo podemos ayudarles. Esa es la mayor riqueza que se saca de este trabajo» comenta Jiménez. Y es que la verdadera energía no es la que se transporta, sino la que se comparte. Porque el diálogo, cuando es honesto y continuado, no solo construye infraestructuras, sino que construye comunidad.

Historias para verlas y vivirlas

Te invitamos a ser parte de este movimiento, a reflexionar sobre los retos que enfrentamos y a unirte en la búsqueda de soluciones que activen un cambio real.

¡Explora, aprende y actúa!