Bosque Marino: la iniciativa que da vida a un sueño
En las profundidades del Mediterráneo habita una joya que guarda el equilibrio del ecosistema marino: Posidonia oceanica. Iniciativas como Bosque Marino de Redeia buscan restaurar su vitalidad, devolviendo al mar su riqueza natural y preservando el equilibrio de sus aguas para las generaciones futuras.
El mar siempre ha tenido algo mágico. Una mezcla de misterio y romanticismo que han reflejado en sus novelas escritores como Herman Melville en Moby Dick o Ernest Hemingway en El viejo y el mar. Un lugar que guarda en sus profundidades secretos que poco a poco vamos descubriendo. De hecho, más del 95% de sus profundidades sigue siendo un territorio inexplorado. Gracias a profesionales apasionados como Antonio Márquez, CEO de Oceánidas, es posible seguir descubriendo los misterios que se encuentran en el fondo del mar.
Antonio Márquez CEO de Oceánidas
La relación de Antonio con el mar surge cuando apenas había cumplido la mayoría de edad y comenzaba sus primeras inmersiones como submarinista. Fue entonces cuando descubrió que el mar tenía muchos secretos que contar, tantos que le despertaron el deseo de dedicar su vida a desentrañarlos. Con el paso del tiempo, Antonio ha sido testigo de cómo el paisaje submarino ha cambiado drásticamente desde aquellos días, lo que le impulsa a dar voz a esta transformación: «Recuerdo comenzar a bucear y en las inmersiones siempre estaba rodeado de nubes de peces. Eso, hoy en día, es muy raro».
Antonio Márquez (Oceánidas): «La posidonia es una planta esencial en nuestros fondos marinos, ya que absorbe CO2 y es un indicador de la buena calidad del agua»
Y es que los ecosistemas marinos, que abarcan el 90% del espacio habitable del planeta, son el hogar de unas 250.000 especies conocidas y representan una de las mayores reservas de biodiversidad del mundo. Sin embargo, se encuentran bajo una presión sin precedentes, amenazados principalmente por las actividades humanas. Desde la contaminación y la sobrepesca hasta el cambio climático, estos hábitats esenciales están desapareciendo a un ritmo alarmante. «Estamos perdiendo hábitats y la posidonia oceánica es uno de los casos más alarmantes, porque observamos una regresión», advierte Antonio con preocupación.
La reina del Mediterráneo
La posidonia oceánica es una planta marina endémica del Mediterráneo que forma extensas praderas submarinas consideradas uno de los ecosistemas más importantes y productivos del planeta. A menudo confundida con las algas, la posidonia es una planta vascular con raíces, tallos, hojas, flores y frutos, lo que la convierte en un auténtico organismo terrestre adaptado a la vida bajo el agua. Pero lo realmente destacable es que estas praderas no solo actúan como auténticos pulmones del mar al producir oxígeno, sino que también desempeñan un papel crucial en la estabilización del fondo marino, la protección de las costas frente a la erosión y la creación de hábitats para numerosas especies. «La posidonia es una planta esencial en nuestros fondos marinos», afirma Antonio tras muchos años de inmersiones submarinas.
Inés Castejón Científica titular del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados
A pesar de su papel protagonista en la conservación de la biodiversidad, el cambio climático, la contaminación o las actividades realizadas por el ser humano son algunos aspectos que ponen en peligro su continuidad. «La degradación de las praderas de posidonia oceánica no solo afecta a las propias praderas, sino que afecta a los distintos organismos que viven vinculados a ellas», afirma Inés Castejón, científica titular del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, un centro mixto del CSIC y la Universidad de Baleares. No hay que olvidar que las praderas de posidonia son el hábitat y una fuente de alimento para más de 700 especies identificadas y abarcan una superficie de 1.159 hectáreas solo en el mar Mediterráneo español, convirtiéndose en un auténtico bosque marino.
Un «Bosque Marino» de la conservación
Hace ya más de diez años, durante los trabajos de interconexión eléctrica submarina entre Mallorca e Ibiza, un proyecto estratégico para mejorar la sostenibilidad energética del archipiélago, los equipos técnicos de Red Eléctrica identificaron que el cable submarino atravesaría una pradera de posidonia oceánica, lo que podría causar cierto impacto en este hábitat único. Ante este desafío, decidieron buscar una solución innovadora: un camino alternativo para el cable y la replantación de las áreas afectadas. Fue así como nació la primera experiencia de recuperación de posidonia oceánica en la bahía de Pollença, un proyecto realizado en colaboración con el IMEDEA-CSIC y respaldado por el Gobierno de las Islas Baleares y el Ministerio de Defensa. Esta intervención pionera ha marcado un hito en la conservación marina ya que ha obtenido excelentes resultados. En concreto, se observan supervivencias entre el 80% y el 90% de las plantaciones realizadas consiguiendo así una recuperación de dos hectáreas de praderas en la bahía de Pollença (Mallorca) y generando una metodología científica de recolección y plantado exitosa. Según Jorge Terrados, científico titular del IMEDEA-CSIC: «estos resultados son los más altos obtenidos de cualquier restauración o plantación de posidonia que se haya hecho en el Mediterráneo. Sobre todo, teniendo en cuenta que este proyecto ha hecho un gran esfuerzo de monitorización tras la plantación».
Este es el origen que ha permitido sentar las bases para la creación de Bosque Marino de Redeia, una alianza estratégica junto a la Fundación Ecomar lanzada en 2024, que impulsa iniciativas de conservación, restauración, concienciación y mejora de los ecosistemas marinos.
Jorge Terrados (IMEDEA-CSIC): «La única forma de hacer proyectos importantes es implicando a todas las entidades y grupos sociales que puedan apoyar estas acciones de conservación»
Jorge Terrados Científico titular del IMEDEA-CSIC
Este proyecto busca regenerar hasta 2030 hábitats marinos clave, entre ellos las praderas de posidonia oceánica, fundamentales para la biodiversidad, la protección costera y la captura de carbono, teniendo como líneas de acción la restauración (activa y pasiva), la educación y sensibilización así como la colaboración mediante alianzas. Así lo confirma Jorge Terrados: «Pienso que la única forma de hacer proyectos de restauración de posidonia es implicando a todas las entidades y grupos sociales que puedan estar interesados y que puedan apoyar estas acciones de conservación».
La concienciación desde la educación
Proyectos como el de Bosque Marino de Redeia, advierten de la necesidad de una conciencia a largo plazo pues, según Inés Castejón: «La importancia de restaurar las praderas de posidonia está en el futuro. Si no invertimos en restauración, nuestros hijos o nuestros nietos puede que no lleguen a ver una pradera dándose un baño desde la playa». Por tanto, la concienciación es uno de los pilares clave en este tipo de iniciativas.
Ferran Morell Tutor de Posidònia a l’Aula
Una parte muy importante a la hora de generar concienciación es la parte educativa y es ahí donde surge Posidònia a l’Aula, una iniciativa conjunta de Ferran Morell y Xavier Morell (tutores de primaria) y de Inés Castejón, quienes apoyados por Red Eléctrica, se propusieron el objetivo de acercar a las aulas la importancia de la posidonia oceánica a través de talleres interactivos, materiales didácticos y actividades en el entorno natural. Estas actividades fomentan que los más jóvenes comprendan el papel crucial de este ecosistema y cómo su protección está estrechamente ligada al futuro de nuestros mares: «Para concienciar a los más jóvenes, la educación es fundamental» afirma Ferran Morell, y continúa «la ventaja de Posidònia a l’Aula es que tenemos una continuidad en el tiempo», lo que permite que los alumnos no solo generen un conocimiento completo, sino que también adquieran un compromiso. Así lo refleja Aina Balaguer, alumna de Posidònia a l’Aula: «Lo mejor fue ver cómo a final de curso toda la clase pudimos conservar la posidonia viva, que al final ese era el reto. Fue muy gratificante ver como todo nuestro esfuerzo tuvo sus resultados»
Aina Balaguer Alumna de Posidònia a l’Aula
La divulgación y la formación son aspectos clave sobre todo entre los más jóvenes, quienes tomarán el relevo en esta tarea de mejorar el planeta. «La divulgación es fundamental. En el mar, lo que no ves, no lo proteges», confirma Antonio Márquez, quien, tras años de estudiar y cuidar los fondos marinos, ve en la concienciación el elemento esencial para conseguir unos mares más limpios y sanos.
Y es que, tanto en la literatura como en la vida, el mar continúa siendo un territorio infinito por descubrir, y personas como Antonio son quienes asumen la misión de desvelar sus secretos. Han pasado años desde aquella primera inmersión que marcó su vida, y los fondos marinos han cambiado notablemente. Sin embargo, el compromiso colectivo de profesionales, instituciones y ciudadanos podría hacer realidad el sueño de Antonio: «Yo sueño con un Mediterráneo que se parezca al que conocí cuando buceaba a los 18 años».
Historias para verlas y vivirlas
Te invitamos a ser parte de este movimiento, a reflexionar sobre los retos que enfrentamos y a unirte en la búsqueda de soluciones que activen un cambio real.