Competencias digitales
Competencias digitales: Conectando futuro desde la Galicia rural
Aprender a usar un correo electrónico, pedir una cita médica o hablar con un nieto por videollamada puede cambiar la forma de estar en el mundo. La formación en competencias digitales se convierte en una herramienta para ofrecer una apertura al mundo y un sin fin de nuevas oportunidades a colectivos que lo necesitan.
En As Neves, un pequeño municipio pontevedrés rodeado de viñedos y montes húmedos, las mañanas tienen un ritmo pausado, el del ‘modiño’ gallego. El sonido del teclado en el aula de la Antiga Escola de San Cibrán de Ribarteme rompe por un momento la calma gracias a la clase de competencias digitales, donde un grupo de vecinos, la mayoría mujeres de mediana y avanzada edad, aprenden a manejar el correo electrónico, acceder a una videollamada o realizar gestiones en línea, como pedir una cita médica. «Me apunté para salir un poco de casa y también para aprender a manejar mejor el teléfono, el ordenador… al final, hoy en día todo pasa por ahí. No hay otra forma de vivir si no aprendes un poquito…» confiesa Delia Durán, una vecina que durante años dependió de su hijo para realizar cualquier trámite en Internet. «Ahora a mis nietos los veo a través de videollamada» afirma ilusionada.
Esa libertad digital es precisamente el motor de Eje Digital, el programa de formación impulsado por Red Eléctrica, la filial de Redeia encargada del transporte y la operación del sistema eléctrico, y la Fundación Cibervoluntarios, que llega a pueblos como As Neves y otros muchos gracias a la escucha activa que la compañía mantiene con las comunidades locales a lo largo de sus proyectos. En este caso, el programa se desarrolla en paralelo a la interconexión eléctrica con Portugal, una infraestructura clave para la sostenibilidad y la autonomía estratégica de la Unión Europea. Sonia Herrán, directora del proyecto de la Interconexión con Portugal, lo resume con naturalidad: «Uno de los compromisos de sostenibilidad de Red Eléctrica es contribuir a crear valor en las zonas por donde pasamos y que ese valor sea percibido y compartido por los territorios, por las personas, por los vecinos». Esa red se construye con paciencia y empatía, pues desde las primeras reuniones con ayuntamientos y asociaciones, el equipo de Red Eléctrica entendió que uno de los desafíos más grandes de estas zonas no era solo mejorar la infraestructura eléctrica, sino también acortar la brecha digital. «La escucha al territorio y el diálogo con los vecinos en los ayuntamientos se aplicó desde los primeros pasos para intentar adaptar el diseño de la infraestructura a las necesidades de este territorio» afirma Herrán.

Alumna de la formación
Delia Durán: «Me apunté para salir un poco de casa y también para aprender a manejar mejor el teléfono, el ordenador… al final, hoy en día todo pasa por ahí»
Conexión que une personas
El programa Eje Digital nació para dar respuesta a esa necesidad de llevar formación gratuita y adaptada a quienes más la necesitan. En Galicia, donde la dispersión geográfica y el envejecimiento de la población son una realidad, la digitalización se convierte en un asunto de cohesión social. «En este territorio con una población tan dispersa y con una característica poblacional como la que teníamos, el cubrir la brecha digital y en alguna medida la brecha de género, que también se cubre con esa iniciativa, podía tener muy buen encaje» comentan Herrán.
«La acogida de las formaciones digitales entre los vecinos, podemos decir que, son bastante buenas, porque realmente cuando me presento en uno de estos talleres, la verdad que tengo bastante público», explica José García, uno de los voluntarios y formadores de Cibervoluntarios: «Realmente son unos talleres generalistas, pero ellos ya vienen con preguntas concretas y quieren respuestas. Cuando las obtienen realmente puede decirse que se nota perfectamente que saben algo nuevo. A veces se quedan con los ojos abiertos», afirma el formador.
En el mundo actual, la digitalización marca la frontera entre estar conectado o quedar al margen, especialmente en el medio rural. Aunque muchas personas disponen de dispositivos y acceso a internet, la falta de competencias digitales les impide aprovechar todo su potencial. Esta brecha limita su capacidad para comunicarse, formarse, trabajar, solicitar una cita médica, realizar gestiones administrativas o dar visibilidad a sus negocios. Más de 1.000 personas han participado ya en las 98 ciber formaciones que el programa ha llevado a cabo en distintos puntos de la España rural, y de ellas el 60% eran mujeres. El aprendizaje, en estos entornos, tiene un valor multiplicador pues cada vecino formado se convierte en un punto de conexión para otros. «La iniciativa Eje Digital ha sido todo un éxito y en este caso las cifras hablan por sí solas. Ha tenido un impacto en todo el territorio muy relevante» afirma Herrán. El reto de la despoblación rural no se resuelve únicamente con infraestructuras físicas, sino también con infraestructuras sociales. Programas como Eje Digital son una muestra de cómo la colaboración entre empresas, fundaciones y administraciones puede generar un impacto real en la vida cotidiana.

Formador de Cibervoluntarios
José García: «Realmente son unos talleres generalistas, pero ellos ya vienen con preguntas concretas y quieren respuestas»
Escuchar para transformar
La interconexión con Portugal es, técnicamente, una de las grandes actuaciones de Red Eléctrica, ya que su trazado discurre por varios municipios gallegos (Boborás, Carballeda de Avía, Covelo, Melón, Arbo, As Neves, Avión y A Cañiza) y el distrito portugués de Viana do Castelo, donde la compañía ha mantenido un diálogo constante con vecinos, asociaciones y ayuntamientos en la ribera española del Miño. Más allá del programa de formación de competencias digitales, este proyecto de interconexión también se ha materializado en diversas acciones de colaboración adaptadas a las necesidades de cada municipio, que van desde el alumbrado eficiente y la restauración de edificios municipales hasta proyectos de autoconsumo en escuelas infantiles. En Covelo, por ejemplo, Red Eléctrica ha colaborado con el Concello en la rehabilitación de las Antigas casas dos Mestres, un conjunto histórico de titularidad municipal. Esta actuación no solo mejora la eficiencia energética del inmueble, sino que transforma el espacio en un modelo de desarrollo rural sostenible, con cuatro viviendas sociales y un centro de coworking en dos de las viviendas rehabilitadas. «Gracias a esta intervención, Covelo cuenta no solo con vivienda social sino además con los primeros espacios destinados a coworking», explica Herrán. En el caso de A Cañiza, la actuación se ha centrado en la iluminación eficiente de la pista de tenis municipal, una mejora que reduce el consumo energético y amplía las horas de uso del espacio deportivo, reforzando su papel como punto de encuentro para los vecinos. Gracias a la instalación de nuevos sistemas de alumbrado LED, el recinto cuenta ahora con una iluminación más sostenible, segura y uniforme, lo que permite aprovechar mejor las tardes de invierno y dinamizar la vida social del municipio.

Directora del proyecto de la Interconexión con Portugal
Sonia Herrán: «Para mí conectar significa crear lazos emocionales, y con este proyecto, con estas iniciativas lo hemos conseguido»
Reducir la brecha, ampliar el horizonte
La puesta en marcha de todas estas iniciativas responde a una demanda vecinal que el equipo de Red Eléctrica recogió durante las reuniones con los ayuntamientos y que forma parte del compromiso voluntario de la compañía por impulsar actuaciones con un impacto directo y tangible en la vida local. Cada conversación mantenida en el territorio ha ayudado a detectar necesidades reales y ha convertido la escucha en acción, haciendo que la energía que transportan las líneas eléctricas también se traduzca en oportunidades para las personas. «Desde fuera puede parecer que estos proyectos son pequeños, pero a veces el progreso no se mide en grandes cifras, sino en medidas concretas que tengan un impacto directo en tu día a día mucho más tangible, mucho más inmediato» comenta la responsable del proyecto.
En un contexto en el que la digitalización marca la diferencia entre estar o no estar, especialmente en el entorno rural, estar conectados adquiere un significado más amplio y significa tener acceso a la información, a la educación, a la administración y, en definitiva, al futuro. Y es que cada proyecto de infraestructura de Red Eléctrica se acompaña de acciones sociales, educativas y medioambientales que fortalecen el vínculo entre las redes eléctricas y las redes humanas. La verdadera conexión es la capacidad de acercarse a las personas, reducir desigualdades y generar futuro compartido. «Para mí conectar significa crear lazos emocionales, y con este proyecto, con estas iniciativas, lo hemos conseguido» afirma con rotundidad Herrán.