Patrimonio

inversión responsable

El patrimonio como vínculo entre territorio, historia y progreso

La huella de las civilizaciones antiguas convive con los retos del presente. Conservarla es una manera de cuidar lo que nos une al territorio y de comprender nuestra historia para entendernos mejor. Proteger el patrimonio no significa frenar el progreso, sino avanzar con la memoria del lugar como parte del camino.

El patrimonio cultural no pertenece solo a los museos ni a los manuales de historia. Está a nuestro alrededor, forma parte de nuestro día a día, aunque a veces no lo sepamos ver. Se esconde en los caminos que recorremos, bajo nuestros pies, en los paisajes rurales, en los restos de antiguas fortificaciones o en los muros olvidados de un acueducto romano. Pero también habita en lo intangible, en las tradiciones que perduran, en los oficios transmitidos de generación en generación, en las fiestas populares y en las formas de entender el mundo que nos unen con quienes nos precedieron. En definitiva, es la memoria viva del territorio. «Conocer y descubrir las sociedades pasadas nos ayuda a entender mejor cómo somos», explica Mario César Vila, arqueólogo, director de Tempos Arqueólogos y profesor de la Universidad de Santiago de Compostela. Esa conciencia de continuidad es la que inspira el trabajo de Red Eléctrica, que en los últimos años ha desarrollado una intensa labor de conservación patrimonial en toda España. A través de su actividad, la compañía ha llevado a cabo más de 300 actuaciones para catalogar, proteger y estudiar el patrimonio cultural y ha contribuido al descubrimiento de más de 40 yacimientos inéditos, desde huellas de dinosaurios hasta asentamientos de las distintas culturas que han habitado la Península Ibérica. El objetivo es convertir cada hallazgo en una ocasión para generar conocimiento y divulgación. «Para Red Eléctrica, encontrarse con un yacimiento supone una oportunidad y una responsabilidad», señala Javier Ramos, coordinador de Patrimonio Cultural del departamento de Medio Ambiente de la compañía. «Por un lado, es una oportunidad para ampliar el conocimiento histórico del territorio; por otro, una responsabilidad, porque debemos garantizar la protección de cada hallazgo» afirma.

Mario César Vila
Arqueólogo, director de Tempos Arqueólogos y profesor de la Universidad de Santiago de Compostela
Mario César Vila: «Conocer y descubrir las sociedades pasadas nos ayuda a entender mejor cómo somos»

El patrimonio como parte del territorio

El territorio no solo se define por su paisaje, sino por la historia y la memoria que conserva. Cada actuación implica un trabajo previo de prospección y un seguimiento en obra, con arqueólogos y técnicos especializados, para identificar, estudiar y proteger los posibles restos históricos. Cuando los hallazgos lo permiten, se impulsa su puesta en valor a través de publicaciones o acciones divulgativas que acerquen el conocimiento a la ciudadanía. «Lo que más me gusta de mi trabajo es conocer las costumbres, los puntos de interés para determinadas poblaciones que pueden estar cerca de nuestras infraestructuras. Incluso sentirte identificado con ese territorio para luego poder desarrollar la alternativa que tenga el menor impacto a nivel ambiental, social y patrimonial» afirma Ramos. El resultado de este trabajo se traduce en una red de actuaciones de conservación y estudio que recorre el país. Desde el yacimiento de Los Villares de Andújar en Jaén, donde se documentaron estructuras romanas y materiales cerámicos de gran valor, hasta la intervención arqueológica del Sequer de San Bernat en Alzira (Valencia), que permitió recuperar vestigios de época ibérica y romana. Estas experiencias demuestran que la protección del patrimonio no depende solo de las normas, sino de la cooperación entre instituciones públicas, empresas y expertos.

Javier Ramos
Coordinador de Patrimonio Cultural del departamento de Medio Ambiente de Redeia
Javier Ramos: «Para Red Eléctrica, encontrarse con un yacimiento supone una oportunidad y una responsabilidad»

La historia bajo nuestros pies

En muchas ocasiones, las infraestructuras modernas permiten descubrir auténticos tesoros escondidos bajo el terreno. Las excavaciones arqueológicas realizadas en Galicia o Ibiza por Red Eléctrica junto a diferentes expertos son un buen ejemplo de cómo la investigación y la conservación pueden integrarse en los proyectos actuales sin frenar su desarrollo. En el municipio de Padrón, en A Coruña, los trabajos previos en el entorno del Castro Valente sacaron a la luz estructuras defensivas de origen medieval, restos cerámicos y evidencias de antiguos asentamientos. Estos hallazgos ayudaron a ajustar la planificación de la obra para proteger el yacimiento y evitar su deterioro. Además de documentar y actuar para proteger los restos, las investigaciones han permitido profundizar en el conocimiento de la historia local y reforzar el valor cultural de los castros gallegos como testimonio de la ocupación humana en el noroeste peninsular. «En los proyectos que realizamos para Red Eléctrica destaca la coordinación y la atención que se brinda a los técnicos de patrimonio cultural. Tanto en la fase previa de estudio como durante la obra, se nos escucha y se tienen en cuenta nuestras recomendaciones, porque son útiles para minimizar el impacto y evitar afecciones sobre el patrimonio. Además, este trabajo conjunto permite avanzar en la investigación, ampliar el conocimiento y garantizar una mejor conservación de los restos en el futuro» explica César Vila, responsable de las excavaciones arqueológicas en el entorno de Castro Valente.

En el caso de Ibiza, las prospecciones arqueológicas realizadas en el área de Can Malalt, en el marco de las obras para la construcción de la subestación de Torrent, punto de conexión en Ibiza del enlace eléctrico con Mallorca, aparecieron restos arqueológicos pertenecientes a distintas épocas, entre ellos los vestigios de un acueducto romano, una necrópolis bizantina (siglos VI-VII) y un asentamiento rural tardo-púnico, además de otras estructuras que confirman la riqueza histórica del enclave. Este tipo de descubrimientos, frecuentes en territorios con un pasado tan diverso como el del archipiélago balear, ofrecen una ventana directa al conocimiento de las técnicas constructivas, hidráulicas y funerarias de antiguas civilizaciones. La aparición de estos restos supuso un reto técnico y patrimonial que obligó a modificar el diseño inicial de la obra para garantizar la preservación de las estructuras sin comprometer el avance del proyecto. «Desde Red Eléctrica se garantiza la preservación del patrimonio siguiendo los criterios establecidos por la administración competente», explica Ramos como coordinador de Patrimonio Cultural de la compañía. Para Ramos, este tipo de descubrimientos representa un doble compromiso: «Por un lado, creemos que es una buena ocasión para contribuir al conocimiento histórico del territorio; y por otro, una responsabilidad, porque debemos adaptar nuestras instalaciones para asegurar la protección de cada hallazgo».

Compartir con el ciudadano

«El conocimiento del patrimonio es lo que nos permite preservarlo y conservarlo. Si somos capaces de transmitir ese conocimiento a las futuras generaciones, no solo los bienes materiales, sino también nuestra memoria colectiva, la memoria de un pueblo, podrán mantenerse vivos», afirma esperanzado Alejo Soler, responsable de Patrimonio del Cabildo de Fuerteventura. Y es precisamente en esta isla donde se encuentra un ejemplo claro de ese valor compartido. Durante los trabajos realizados en la zona norte de la isla, en La Oliva, se actuó sobre un conjunto de casamatas construidas durante la Segunda Guerra Mundial como parte del sistema defensivo insular. Estas pequeñas fortificaciones, deterioradas por el paso del tiempo, fueron restauradas en colaboración con el Cabildo, consolidando su estructura y dando lugar a un museo al aire libre. La iniciativa ha permitido recuperar un episodio poco conocido de la historia reciente de Canarias y de España en su conjunto, y acercarlo a la ciudadanía a través de la divulgación y la visita pública. «El tener un museo al aire libre nos permite contextualizar una época histórica que la gente piensa que no pasó y realmente si tenemos esa historia de la Segunda Guerra Mundial aquí en Fuerteventura», comenta Soler.

Alejo Soler
Responsable de Patrimonio del Cabildo de Fuerteventura
Alejo Soler: «El conocimiento del patrimonio es lo que nos permite preservarlo y conservarlo»

Para Carmen, vecina que ha vivido desde niña en Corralejo, la zona donde se ubican las casamatas forma parte de su paisaje cotidiano. Recuerda haberlas visto siempre allí, medio ocultas entre la arena y el viento, sin imaginar que décadas después volverían a tener un valor reconocido. «Es conveniente cuidarlo y explicarle a la juventud lo que se ha hecho» reflexiona. Para ella, conservar estos restos no solo significa mantener viva una parte de la historia reciente de la isla, sino también enseñar a las nuevas generaciones a valorar la memoria compartida de un lugar y de su gente. «Cada vez que conservamos y respetamos el patrimonio cultural, estamos firmando un tratado de paz con la memoria colectiva y con la identidad de nuestro propio pueblo», resume Soler con una idea que trasciende la arqueología.

Carmen
Vecina de Corralejo

Conservar, acercar y avanzar

Otro ejemplo de esta apuesta por acercar la historia a la ciudadanía es la colaboración entre Red Eléctrica y El Museo Canario, institución que custodia buena parte del legado histórico y arqueológico del archipiélago. Ambas entidades trabajan juntas en la conservación y divulgación del patrimonio a través de iniciativas como «Una noche en el museo» que incluye conferencias, mesas redondas, visitas guiadas e interpretaciones musicales, en sesiones temáticas de ocio cultural en pleno corazón del barrio de Vegueta o «Innovación para el Patrimonio» que facilita soluciones complementarias para la conservación del patrimonio documental de las islas, la investigación y la difusión del conocimiento. Esta labor se extiende también a otros proyectos significativos, como la colaboración con la Sala de Novedades del Museo Arqueológico Nacional (MAN), donde Red Eléctrica participa en la puesta en valor de piezas y hallazgos relevantes, o la adquisición de la mayor colección privada de la cultura argárica para su donación al pueblo de Antas (Almería) con motivo de la creación de su nuevo Centro de Interpretación de la Cultura Argárica. Como recuerda el arqueólogo Mario César Vila: «A día de hoy, uno de los grandes retos de la arqueología y del patrimonio cultural es la difusión y la divulgación del conocimiento por parte de las entidades locales, y entender que el patrimonio está mucho más próximo de lo que pensamos». La difusión del patrimonio es el último eslabón de su conservación, porque hacer partícipe a la ciudadanía del valor histórico y simbólico de estos proyectos no solo fortalece la identidad colectiva, sino que garantiza que el conocimiento se mantenga vivo y accesible.

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