El mar puede ser un territorio inclusivo, donde cada persona, sea cual sea su capacidad, tiene derecho a sentir el impulso de una ola y gritar de emoción. Impulsar esta experiencia es el objetivo del programa de surf adaptado que Redeia y Red Eléctrica apoyan en la costa del País Vasco.
Los jueves no son un día cualquiera. Para Xabier, es un día muy especial. Cada semana, este joven de 17 años con parálisis cerebral deja a un lado su rutina, su silla de ruedas y gran parte de las barreras a las que se enfrenta cada día. Ese día toca surf, y nada, ni el frío ni las limitaciones físicas, consiguen borrar la sonrisa con la que se adentra en el agua. «Si vas a la playa y escuchas a alguien gritar de emoción, es mi hijo» dice Verónica García, madre de Xabier. «Lo disfruta como nadie», afirma mientras se dibuja una sonrisa en su cara.
Verónica García y su hijo Xabier Participantes de Surf adaptado
La escena podría parecer difícil de creer, pues al nacer, los médicos aseguraron que Xabier no se movería de la cama. Durante mucho tiempo, las actividades acuáticas y deportivas para personas con discapacidad eran una rareza en muchas localidades. En lugares como Sopelana (Bilbao), apuntar a un niño a natación podía convertirse en una odisea si no cumplía con las normas convencionales. Verónica lo vivió en primera persona: «Creo que es el único niño del pueblo que no hizo el cursillo de natación». Hoy, con esfuerzo, acompañamiento y oportunidades, no solo hace actividades como montar a caballo o boccia, sino que se lanza al mar con una tabla como cualquier otro adolescente: «Solo piensa en la tarde para disfrutar del surf».
Verónica García: «Si vas a la playa y escuchas a alguien gritar de emoción, es mi hijo»
La importancia de escuchar
La situación empezó a cambiar con la aparición de Naroa Saratxaga, gerente de la Escuela de Surf Peña Txuri, que lleva años trabajando con la comunidad local en la costa vasca: «Siempre vimos la necesidad de incluir a chavales con discapacidad» explica, «Muchas veces venían familias del pueblo y nos preguntaban si era posible. Y nosotros sabíamos que teníamos que dar ese paso». La semilla de este compromiso se plantó casi por intuición, pues un día, durante una clase con un grupo escolar, uno de los alumnos quedó al margen: «Los profesores ni consideraron que pudiera hacer surf» recuerda Naroa. «Le pregunté directamente si quería probar. Lo hicimos, y salió bien. Ese fue el primer paso». A partir de ahí, lo que empezó como un acto espontáneo fue tomando forma. Primero con iniciativas puntuales, luego con sesiones más regulares y, finalmente, con el impulso necesario para convertirlo en una estructura estable gracias al respaldo de Redeia.
Naroa Saratxaga Gerente de la Escuela de Surf Peña Txuri
Y es que, dentro del proyecto estratégico de interconexión eléctrica del Golfo de Bizkaia de Red Eléctrica, la filial Redeia encargada del transporte y la operación del sistema eléctrico en España, se enmarcan una serie de actuaciones destinadas a generar un impacto positivo en los territorios por donde discurre la infraestructura. En este contexto nace el programa de surf adaptado en la costa vasca, una iniciativa que promueve la inclusión y la cohesión social a través del deporte, reforzando el compromiso de Red Eléctrica y su matriz, Redeia, con un desarrollo territorial justo, sostenible e inclusivo. «Si Redeia no hubiera aparecido este proyecto no se hubiera podido hacer, hubiera sido imposible» reconoce Naroa. «Antes lo hacíamos con voluntad y con lo que sabíamos, pero ahora podemos formar a los monitores, dar continuidad al trabajo y planificar a largo plazo», afirma con satisfacción.
Naroa Saratxaga: «Si Redeia no hubiera aparecido este proyecto no se hubiera podido hacer, hubiera sido imposible»
El aprendizaje más allá del agua
A esta iniciativa se suma la experiencia de Haszten, una organización sin ánimo de lucro que promueve la actividad física adaptada a través de distintos programas para más de una veintena de deportes. «El surf tiene algo especial. No solo se trabaja el movimiento. También la motivación, la regulación emocional, el contacto con la naturaleza. Y sobre todo, el sentimiento de pertenencia» explica Borja Bayo, cofundador de la asociación. La palabra Haszten es un término en euskera que con ‘S’ quiere decir «empezando» y con ‘Z’ significa «creciendo» lo que transmite el inicio y el avance en un deporte. Borja es uno de los monitores que se mete en el agua cada jueves y observa con disfrute la evolución de los jóvenes confirmando que la realización de este tipo de deportes es beneficioso en todos los sentidos. «Está haciendo una actividad, no me necesita y se lo está pasando genial. Pero es que, además, puede progresar y disfrutar de ese deporte, pero haciendo cosas: avanzando», comenta Verónica desde la orilla mientras ve surfear a Xabier.
Borja Bayo Cofundador y técnico de Haszten
«El surf tiene algo que no ofrecen otros deportes. La gente cuando viene tiene una conexión con el mar que es bastante especial», afirma Naroa, quien ve a diario cómo esta actividad transforma a quienes participan en ella. No se trata solo de deslizarse sobre una tabla, sino de la sensación de flotar, de sentirse libre y de dejar atrás por un momento cualquier tipo de limitación. Es por eso por lo que Xabier, cada jueves, espera con emoción el momento de entrar al agua, porque allí, entre las olas, no hay silla de ruedas, ni diagnósticos, ni pronósticos pasados.
Borja Bayo: «El surf tiene algo especial. No solo se trabaja el movimiento. También la motivación, la regulación emocional, el contacto con la naturaleza»
El futuro también se dibuja con ilusión, pues gracias a la perseverancia de Naroa y su equipo y a la colaboración de Red Eléctrica, ya han puesto en marcha su próximo reto: diseñar y conseguir financiación para construir una tabla de surf adaptada especialmente para Xabier. Una tabla hecha a su medida, que le permita evolucionar, explorar nuevas sensaciones sobre las olas y sentirse aún más libre. Porque cuando el compromiso, la creatividad y el acompañamiento se alinean, las barreras no solo se derriban, sino que se transforman en nuevas oportunidades para avanzar.
Historias para verlas y vivirlas
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